Todo es sencillo en la vida de Santa Teresa del Niño Jesús. Se levanta hasta la más alta perfección cristiana, siguiendo el curso de los acontecimientos, sin acciones extraordinarias, sin milagros, sin atraer las miradas, pasando desapercibida durante los cortos 24 años que Dios le concedió para realizar su ascensión hacia Él. Nunca en vida se la señaló con el dedo como a una santa canonizable. Su heroica fidelidad se mantuvo siempre fija en el marco de vida más ordinario.
Santa Teresita de Lisieux
viernes, 24 de octubre de 2014
Una lluvia de rosas
UNA LLUVIA DE ROSAS
Siempre espero de Teresita una lluvia de rosas. Y ella, desde su cielo, siempre las envía. De diferentes formas, con diferentes aromas, de diferentes colores y con variada intensidad. Yo recibo esta lluvia de rosas en mi vida permanentemente, aunque a veces me encantaría que esas rosas fueran las flores verdaderas; sería una señal celestial, yo la sigo esperando, con mucha fé y con gran esperanza.
Siempre espero de Teresita una lluvia de rosas. Y ella, desde su cielo, siempre las envía. De diferentes formas, con diferentes aromas, de diferentes colores y con variada intensidad. Yo recibo esta lluvia de rosas en mi vida permanentemente, aunque a veces me encantaría que esas rosas fueran las flores verdaderas; sería una señal celestial, yo la sigo esperando, con mucha fé y con gran esperanza.
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